¡Vivan las caenas!
Jebediah Obadiah Zachariah Jenediah Springfield es el personaje de ficción que imponiéndole como nombre su apellido fundó en 1796 la localidad en la que actualmente tiene su residencia la familia Simpson, en el Estado de New Takoma. Pero en realidad Jebediah era Hans Sprungfeld, un criminal pirata enemigo del padre de la patria George Washington. La comunidad local, necesitada de mitología, héroes y símbolos no encontró nada mejor a sus intereses que aquel personaje, de una larga oscura biografía.
Y es que cuando un pueblo quiere manifestar su diferencia con sus vecinos, nacida de una errónea autopercepción supremacista, nunca falta el revisionismo de su Historia a fin de presentarse como consecuencia necesaria de la misma, y en ella personajes divinizados de los que hacer deudores a propios y extraños. Deuda que, claro está, siempre debe quedar sin saldar, presentándose como una suerte de pecado original realmente inexpiable. Que si no se acaba el negocio.
Algo así sucedió con Isabel la católica en el nacionalismo español franquista, Vicente Risco en la galería de personajes del nacionalismo gallego, Sabino Arana en el nacionalismo vasco… Y con Andrés Torrejón en Móstoles, a quien se atribuye ser la primera autoridad mundial en declarar la guerra a Napoleón Bonaparte.
El 2 de mayo de 1808 está siendo, de nuevo como también se exaltó en el franquismo, otro símbolo a implementar en el imaginario nacionalista español, que como todos también se alimenta de fechas. Cierto que no por los mostoleños, que simplemente asisten a su manipulación, por parte de la lideresa orgánica del nacional-liberalismo patrio a expensas de todos los madrileños, y quizá también al sufrimiento de sus nefastas consecuencias.
Para muchos, aquel alcalde de Móstoles y aquella paradigmática fecha encarnan otra de las grandes oportunidades perdidas por España que, por el contrario, se nos pretende presentar sin tamizar, sin contextualizar en un marco histórico en el que el papel de los Bonaparte no era más reprobable que el de los Borbones. Se presentó como una guerra de independencia lo que, a la postre, no resultó ser más que una guerra para el mantenimiento de la corrupción, la tiranía y, en última instancia, el absolutismo. España prefirió lo malísimo conocido antes que lo que se actualmente se demuestra que es bueno por conocer. Y no sería la primera vez que la mayor parte de la fuerza de los españoles se dedica a la perpetuación de la oscuridad, a obstaculizar el progreso. Volvió a pasar con el penúltimo gobierno de la derecha (1939-1976) y actualmente, desde que cayó el último (1996-2004), presenciamos un nuevo intento.
Expulsados los franceses, no tardaron los españoles, antepasados de los que muchos nos avergonzamos, en gritar “¡vivan las caenas!” para reclamar todo el poder para Fernando VII, y así fue.
Ahora se aprestan a celebrar el peso de las cadenas. Yo no. Quedamos muchos afrancesados.






2/5/2008, 06:26 h.
Así es, don Prieto… así es… Vive la France!
2/5/2008, 18:29 h.
Dos siglos de progreso, como mínimo, perdidos, y se enorgullecen de ello. No veo yo muy liberal eso de “vivan las cadenas, siempre que sean made in spain…”
3/5/2008, 17:20 h.
Discrepo de la visión que dáis de la Guerra de la Independencia. Fue lo que parece. Una respuesta contra un invasor que ya había matado la libertad en Francia. No olvidéis que muchos de los que lucharon en ella fueron liberales eliminados después por Fernando VII. La Pepa es obra de quienes hicieron la guerra. Lo que vino después fue algo tan terrible como lo que esperaba a Europa si Napoleón hubiera conseguido imponerse.
4/5/2008, 15:41 h.
Durante siglos la gente a citado la Biblia. Ahora citamos los Simpsons. Es nuestro sagrado texto
Yo también pensé el día 2 en colgar un vídeo de Jerebias pero no encontré ninguno y desistí de hacer la entrada sin el original.. Aunque lo tenía que haber hecho.
Es una pena que desde esta derecha populera se mire hacia atrás para construir mitos y saraos y no para buscar referencias críticas. y encima dicen que esa fecha inaugura la España contemporánea, levantando pecho. Como si la España -oficial- contemporánea no necesitara de cierta distancia intelectual para abrazarla desde los valores democráticos.
Salu2