Willy, cállate
Hace quizá ya 20 años, ví una pintada en Móstoles que rezaba: “Patria o muerte”. Y aparecía firmada con las siglas del Movimiento Falangista de España. Lógicamente. Esa exaltación tanto de la patria como de la muerte forman parte del código genético del fascismo.
Respecto de la patria, como yo soy de izquierdas, aborrezco de todos los nacionalismos, que más que identificado con patria ninguna me lo siento con una clase social. Es algo tan evidente desde una perspectiva de izquierdas, que me resulta imposible explicarlo sin caer en redundancias. Y respecto de la muerte, me falta la fe necesaria para como para gritarle los ¡vivas! que le dedicaba el fascista Millán-Astray, que más que ganarme el cielo, impidiéndome encomendar a tal posibilidad, aspiro a que esta Tierra, la que vivimos, sea algún día el paraíso y la única patria de la Humanidad.
Cuba, así, no es socialista. No se puede ser socialista sublimando ni la patria ni la muerte. Yo soy socialista, y por ello no sólo no me siento identificado con esa tiranía, sino que me produce un asco tremendo. Porque socialismo es libertad, y allí no la hay.
Así, hace cuatro años y medio, en la defensa que hice del tiranicidio, dejé aquí escrito:
Y sí, por seguir con los ejemplos, tampoco es el mismo el Fidel Castro que, con la legitimidad tomista, primero derrocó al tirano Fulgencio Batista y después derrotó a quienes querían restaurar dicha tiranía, que el que seguidamente se mantuvo en el poder privando a su pueblo de elegir a sus gobernantes, convirtiéndose asímismo, con todas sus consecuencias, en otro tirano.
Vamos, que yo, que soy de izquierdas, le deseo tal fin a Castro, “con todas sus consecuencias”, como a nadie de derechas se lo he escuchado respecto de Pinochet.
O hace tres años y medio rechazaba la opción de Raúl Castro para subrogarse en la posición de tirano de que abdicaba su hermano mayor, lamentando que, si aquél importaba el capitalismo como ha hecho la tiranía comunista china, su régimen sería convalidado por parte del establishment internacional. Lo ilustraba con una imagen de Raúl Castro y Manuel Fraga, ministro de propaganda del fascismo español y Presidente Fundador del PP, fundidos en un abrazo, que todos los tiranos lo hacen como hermanos; y calificaba como mala la noticia de que Fidel Castro no moría tras el achaque que entonces sufrió.
No digo cuanto antecede para justificarme, sino para dejar claro, por un lado, que no conozco de nadie de derechas en España una actitud igual de incondicionalmente beligerante contra la tiranía de Franco, y por otro, contrastado ello, dejar claro que sólo desde el socialismo vulgarmente conocido como socialdemocracia se sublima la libertad como valor supremo e incondicionable. Nunca ha habido una dictadura socialdemócrata.
Que ni patria ni muerte, y dictaduras, ni del proletariado.
El preso Orlando Zapata Tamayo ha fallecido tras la huelga de hambre que ha sostenido en Cuba para protestar en particular contra el trato que se dispensa en aquéllas cárceles a los discrepantes, y en general contra aquél régimen. Y el comprometido actor Willy Toledo ha tenido la miserable crueldad de pisotear la dignidad de ese muerto, pisoteándonos a todos a los que nos ha dolido el trato que recibió y finalmente su muerte.
Dice Willy Toledo que Orlando Zapata no era más que un “delincuente común”, un “terrorista”. No lo sé. En cualquier caso, ante las tiranías la presunción de culpabilidad la tienen las propias tiranías. En cualquier caso, Orlando Zapata ha fallecido como resultado de su protesta contra una tiranía, y poco importan los argumentos “ad hominem”, si “ad rem” tiene la razón. Y, contra una tiranía, siempre se tiene la razón.











1/3/2010, 22:20 h.
Hola vecino, de pueblo.
Cuba es uno de los varios temas que tenemos en la izquierda, pendientes de quitar las telarañas. Otro es el nacionalismo. En donde hay gentes comp`rometidas con la izquierda que deberían ya de una vez restregarse los ojos.
Las preguntas son sencillas, queremos una sociedad con aquella aquí, nos gustaría vivir aquí, aceptando que los periodistas, nosotros o quien fuera estuviera en la carcel por no compartir las ideas del gobernante de turno?
Nos parece bien que alguien se mantenga en el poder, 10, 20, 30… años sin que nosotros opinemos.
Hombre yo entiendo todos los problemas que tiene el pueblo cubano, y todo lo que hace por la salud y la enseñanza, y todos los etc, del mundo, pero no podemos defender para vivir nosotros una sociedad en la que a la gente se la meta en la carcel durante años y años, por ser gay, por opinar diferente, por querer escribir, por querer hacer cine, o pintar, o…
Salvo por delinquir, robar, matar, poner bombas…
Me gusta tu valentía en decirlo, que seguro te genera alguna reprobación en ambientes cercanos.
1/3/2010, 23:40 h.
Grande!
Reconozco que en mi juventud y más por romanticismo que por una reflexión personal y política defendí la dictadura castrista. Han sido los años, o la reflexión o sencillamente el sentido común los que me han hecho comprender que las dictaduras no se diferencian las unas de las otras. Las supuestas ideologías no son más que la pátina que pretende justificar el totalitarismo. Quien defiende a un dictador, se traiciona a si mismo y al resto de sus congéneres; se convierte en cómplice y desde luego no es moderno, es un auténtico gilipollas.
El pueblo cubano y aquellos que dan su vida para que la dictadura acabe no se merecen el destino al que sus dirigentes, totalitarios y dictatoriales, les dirigen. Los políticos que dicen representarnos nos deben el esfuerzo de impulsar una transición en la que el pueblo cubano (no Miami ni esos lobbies ultraderechistas) decida su propio destino. En libertad.
Todo lo demás no es más que justificar y defender tesis que por su naturaleza no son más que fascismos.
1/3/2010, 23:49 h.
Mucho hay que decir sobre Cuba. Mucho. Yo me muestro totalmente en contra de la falta de democracia, pero “vayamos por partes” como dijo el carnicero. Al Cesar lo que es del Cesar… bueno a ver me dejo de frasecitas. Una cosa es atacar a un régimen que lo merece y otra hacerlo con mentiras. Zapata ni era uno de los disidentes detenidos ni nada. Era un preso común, un delincuente en huelga de hambre, un asesino, pidiendo un ordenador con internet como los que le daban a los que si eran disidentes del régimen en la carcel. Es decir, la situación de presos en la carcel por opinar es triste y condenable, PERO este caso concreto no puede ser usado como argumento. Murió por estar en huelga de hambre… y el gobierno cubano dejo morir al preso sin querer o queriendo. Y sinceramente, es como el caso de Aminatu, no creo que alguien tenga autoridad para obligar a otro alguien a alimentarse si no quiere como se llego a hablar en aquella ocasión. Uno es duelo de su vida. O como mínimo es discutible el hecho de alimentar a la fuerza, dicho de otra forma que el caso de cuba tiene mil fallos, mil críticas que pueden ser lanzadas para obligar a sus dirigentes a dar demodracia al pueblo cubano, pero precisamente este caso NO es uno de ellos. Pd: Lo único criticable de este cas concreto es que en Cuba la prensa no se haya hecho siquiera ecode la muerte. Claro porque ni hay prensa…
27/3/2010, 03:20 h.
Francamente, importame un carallo o cubano ise que se suicidou…
En canto ao réxime cubano, que lle quer?…, moi ben semella que non funciona, pero…, ainda que soio seña polo que lles fode a algúns a súa mera existencia, a min xa me val de momento…
Porque si lle digo a verdade, unha das maiores satisfacións desta merda de vida é facerlle putadas a quen me cae mal…
O nihilismo e o relativismo é o que lle tén…